viernes, 19 de junio de 2009

Los miedos y los mitos de los principiantes

por Eduardo Ibáñez

1- MIEDO AL AGUA

   Hay gente que tiene aversión a interaccionar en el ambiente
acuático.

   Por no saber nadar, malas experiencias anteriores o
simplemente poca simpatía.

   Quien no puede superar este problema, no debe dedicarse al
kayakismo.

2- MIEDO AL ENCIERRO

   El kayak (a diferencia de la canoa abierta) es una
embarcación en la cual el tripulante va encerrado.

   Muchas personas sienten claustrofobia y temor a no poder
salir, en caso de vuelco.

   Se soluciona explicando como abandonar la nave; haciendo
soltar el cubrecokpit "en seco" al aprendiz; y luego, generando
un vuelco asistido en aguas templadas.

3- MIEDO AL CABECEO

   El cabeceo es el movimiento pendular realizado sobre el eje
transversal del kayak.

   Es decir, cuando la proa se levanta y luego cae abruptamente.
Con cierto tenor de ola, mucha gente no se lo banca.

   Este miedo, que equivale al efecto "montaña rusa", no es que
sea difícil de solucionar; sino que representa -en ciertos
casos- la ausencia de vocación hacia estos tipos de actividades
deportivas.

4- MIEDO A VOLCAR

   Esta preocupación (rolar, es decir girar respecto del eje
longitudinal del bote) la tienen todos los kayakistas que se
inician.

   Se soluciona con técnica, práctica (cerca de la costa),
control mental y experiencia; es decir... dándose vuelta cientos
de veces.

   El esquimo-roll, por cierto, ayadará muchísimo a solucionar
el "terrible" problema.

   Martín Grondona tiene una frase: "-Hay que aprender el roll,
para no necesitar usarlo nunca."

5- MIEDO A ESCORAR

   El kayak se gobierna con todo el cuerpo, y el manejo de torso
y cintura son fundamentales.

   Para recuperar la dirección, para virar, para "soportar" una
ola que topa de través, etc., es necesario escorar (inclinar el
bote hacia una banda).

   La escora "estática" (inclinación dentro del rango de
equilibrio estático) es relativamente fácil.

   La escora "dinámica", que significa utilizar el movimiento de
la embarcación (cuando vira) o inclinarse contra la ola de
costado (cuando ésta rompe encima), requiere de técnica,
ejercicio y aceptación mental.

   Hasta que el palista no meneje esta disciplina, se puede
considerar que está navegando una canoa.

   (Piensa en una curva tomada por un triciclo o una bicicleta.

   

6- MIEDO A LAS AGUAS ABIERTAS

   Se define como la "distancia" desde la cual ya no se puede
regresar a nado a la costa.

   (Mister T. la describió brillantemente, no en términos de
"longitud", sino de "esfuerzo").

   En ésta situación muchos remeros se ven invadidos por una
grandísisma preocupación.

   Se soluciona con entrenamiento, muy buen equipo, experiencia
(ir de menos a mas), conocimiento del lugar (mareas, corrientes,
vientos, etc.) y, sobre todo, navegando con un grupo humano
acorde a las circunstancias.

7- MIEDO A LA ROMPIENTE DE LA OLA MARINA

   Los  practicantes de kayakismo de mar, sienten inicialmente
temor por la rompiente de la ola sobre la playa.

   El kayak-surf es la disciplina que enseña a manejar la
embarcación en éstas circunstancias.

   Quienes logran romper la tendencia a permanecer en un plano
horizontal y pueden manejar la nave en los tres ejes, estarán en
condiciones de afrontar cualquier situación en aguas abiertas.

8- MIEDO AL "YO ME LAS SE TODAS"

   Este es un "miedo bueno", que nunca debe perderse.

   Porque el kayakismo de travesía, sin ser una actividad de
riesgo, es un deporte de Aventura.

   Ello significa que no se realiza en un salón, cancha, pista o
circuito asistido.

   Se ejecuta en medio de la naturaleza, en la cual siempre
pueden cambiar las "condiciones de contorno".

   Un viento súbito, niebla imprevista, calambre o tendinitis,
la noche que se viene encima, un compañero que no da mas, etc.;
convierten un paseo acotado en una situación complicada.

   Muchos kayakistas llegan a dominar su embarcación con gran
pericia, pero deben tener siempre presente que Neptuno y Eólo
son veleidosos y, a veces, implacables.

   Recordemos que le ocurrió a Ícaro por desafiar a Apolo; y
actuemos, mas bien, como Dédalo (que sí logró su objetivo).

9- MITO DEL CANSANCIO

   Hay personas que suponen que remar en kayak es muy trabajoso
y cansador.

   Prefieren entonces una vela o una embarcación "humeante"
(como diría MS).

   Esto tiene mucho que ver con los gustos de cada uno; pero se
mejora con técnica y entrenamiento.

Quien sabe remar y está en buenas condiciones físicas, puede
palear por horas (a una velocidad razonable) sin sentir
fatiga localizada.

10- MITO DEL FRIO

    Muchos opinan que el kayakismo es un deporte solamente de
verano.

    Pero los buenos equipos y la actitud mental, permitirán al
entusiasta remero, navegar todos los días del año.

11- MITO DE LA EDAD

   Algunos creen que este deporte es apropiado sólo para jóvenes
con buen estado físico.

   El kayakismo es técnica, resistencia y flexibilidad; pero NO
fuerza.

   Afortunadamente no hay límite de edad para el canotaje, como
lo demostrara ejemplificadorament e el Abuelo Basombrío.

   (Que bajó en solitario desde Puerto Iguazú hasta Tigre, por
el Paraná, a los 79 años.)

12- MITO "TECNICA MATA AVENTURA"

    Un buen amigo opina que la ténica de kayakismo atenta contra
el goce de la naturaleza.

Y que el "purista" deja de disfrutar del habitat, la
observación, la interacción social y, en definitiva, la
integración con el medio ambiente.

    Por el contrario, remar correctamente (sin fatiga ni
fastidio) y manejar el bote para no preocuparse por las aguas
bravas, dará posibilidad al kayakista de utilizar su cuerpo,
mente y espíritu, para apreciar con detalle todas las bellezas
que encontrará a su paso.

    Otro tema es el entrenamiento compulsivo, que nada tiene que
ver con lo que aquí se expresa.

13- MITO DEL TAMAÑO

    Ciertas personas consideran que el tamaño marca la diferencia.

    Otras en cambio, opinan que lo esencial es el desempeño.

14- MITO DEL ABURRIMIENTO

    Algunos creen que navegar en aguas abiertas es aburrido.

    Pero cuando se está sólo, lejos de la costa, sin ruidos,
balanceado por el agua y acariciado por el viento... comienza el
"segundo viaje".

    Porque el espíritu se pone en consonancia con Natura y por
lo tanto se eleva, se sublima y se comunica con ella.

    Y a través de ella, con Quien uno quiera.

    Te garantizo que no se está solo, que no es aburrido y que
es una de las experiencias mas gratificadoras que se puedan
experimentar.

1 comentario:

Jose Garcia dijo...

Muy buenos los consejos...Te felicitó,hace más de veinte años que remo en kayak,y nunca leí estás cosas que si las hubiera tenido de antemano,me hubiera ahorrado muchos temores de principiante.Gracias